IV PREMIO LEGAYNÉS. Leganés
5 de junio de 2026.
El 26 de diciembre de 1978, en plena transición y con un
gobierno de Adolfo Suárez se despenalizaba la homosexualidad en España al
eliminarnos de los supuestos de peligrosidad que contemplaba la Ley de
peligrosidad y rehabilitación social de 1970. Ley heredera de la de vagos y
maleantes en la que se nos había incluido en 1954.
Con estas leyes se nos multaba económicamente, se nos recluía
en centros penitenciarios para que pagásemos pena social, en psiquiátricos en
los que se nos practicaban electroshocks como
terapias de conversión y en campos de concentración obligados a
practicar trabajos forzosos como el que se encontraba en Tefia ( Fuerteventura
) y
el de Badajoz.
Estas leyes pretendían que abandonásemos nuestra forma de
ser, nuestra forma de amar y nuestra dignidad como personas, y ,en el caso en
el que no pudiésemos remediar ser como somos, que nos ocultásemos en el más
oscuro y triste de los armarios.
Con este preámbulo reconocer entre familiares y amigos que
eras LGTB ya os podéis imaginar que fácil no era. Tras admitirte a ti mismo en
primera instancia tenías que lidiar con la incomprensión de tu entorno que
quería protegerte del estigma social que era ser del colectivo.
Bueno, se nos permitía ser pero no ejercer.
A todo esto y llegados la mitad de los años ochenta y aún cuando
todavía bajo el paraguas de La Ley de Escándalo Público se nos encarcelaba por
el libre arbitrio del policía de turno, se nos propinaban palizas y ejercían
violaciones en los bajos de la actual Casa de Correos de la Puerta del Sol de
Madrid donde se encontraba la Dirección General de Seguridad, actual sede de la
Comunidad de Madrid. A todo esto se le
sumó la llegada del VIH, virus de inmunodeficiencia adquirida, hace ahora ya cuarenta
años. Hace muy poco hemos padecido otro
virus el COVID, para el que en un período de un año sí se encontró vacuna.
Y os preguntaréis ¿por qué ahora que como país nos
encontramos entre los primeros referentes del mundo en derechos humanos y LGTBIQ+
viene LEGAYNÉS a recordarnos todas estas cosas? Muy sencillo, porque se nos
olvida de dónde venimos cuál ha sido nuestro camino hasta llegar aquí y en qué
circunstancias conseguimos organizarnos para poder ser quiénes realmente somos.
Por todo esto y por muchísimo más deseamos otorgar nuestro IV
PREMIO LEGAYNÉS a quien se ha dedicado, y continúa haciéndolo en la actualidad,
a cuidar a nuestros mayores LGTB`S, los que nos precedieron en la lucha y entregaron
su vida para que todos pudiésemos vivir como nos corresponde.
Es para nosotros un gran honor entregar el IV PREMIO LEGAYNÉS
A D. FEDERICO ARMENTEROS ÁVILA, presidente honorario y fundador de la FUNDACIÓN
26 de Diciembre.

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